“Se conoce como Estimulación Temprana a todas las actividades de juego con un bebé o un niño para propiciar, fortalecer y desarrollar su potencial”.

La forma natural de aprender de un niño es a través del juego. La estimulación temprana ayuda a fortalecer el cuerpo y a desarrollar las emociones y la inteligencia de su hijo, integrando algunas actividades a su juego diario.

La estimulación temprana no depende de la edad del niño, sino de la oportunidad que se le haya dado de recibir estímulos. Estos estímulos a su desarrollo harán más gratificante su relación con el adulto, aumentando poco a poco su propia confianza.

Por instinto, la mayoría de las madres ha cantado y mecido a su bebé en brazos. Hoy día se conocen científicamente los beneficios del balanceo y de las canciones como fórmulas para mejorar el equilibrio del bebé y su sentido auditivo. ¡A una actividad básica como esta (y a muchas otras que hacemos espontáneamente con nuestros bebés) se le puede considerar estimulación!

Entonces, ¿por qué es tan importante? A pesar de que existen diversas opiniones al respecto de la estimulación “temprana” o la estimulación “adecuada” para la etapa de desarrollo del niño, lo cierto es que en los primeros años de vida deben realizarse millones de conexiones nerviosas en el cerebro, y estas dependen en gran parte de los estímulos externos. Estos estímulos, tanto en calidad como en número, dependen de la familia, ya que se forman a través de las interacciones o experiencias del niño con su ambiente inmediato. Esas conexiones especiales construyen la “arquitectura cerebral” que será la base del futuro aprendizaje y conducta de la persona.

Los primeros años del bebé son decisivos para un desarrollo físico y cognitivo saludable. Su futuro será el resultado de la estructura que se genere a través de estímulos adecuados, respetando el proceso de cada niño, potenciando al máximo sus fortalezas y estimulando las áreas menos desarrolladas.

Debemos estar atentos, en medio de nuestras múltiples ocupaciones, a la importancia del estrecho contacto en esos primeros años del niño con nosotros los padres. Esa relación amorosa que le da valor al vínculo con sus padres o cuidadores, se fundamenta en gran parte a través del lenguaje y del juego.

Las familias estimuladoras, cariñosas y apoyadoras tienen niños más sanos y felices. Al jugar con nuestros hijos, les damos oportunidad de expresar sus emociones y sentimientos sin temor y muchas veces sin darnos cuenta les ofrecemos una oportunidad valiosa de hacer las cosas por sí mismo para alcanzar autonomía e independencia. La valoración positiva que le damos a nuestros hijos tras cada logro refuerza su autoestima y su confianza en sí mismo.

Hay muchas ofertas en el mercado, ¡pero usted puede ofrecer la mejor estimulación temprana para su hijo! Algunas recomendaciones sencillas que puede tomar en cuenta para lograrlo:

1.Busque un momento tranquilo para jugar. Procure dejar de lado por un rato la lista de pendientes y también su celular.

2.Trate de crear un ambiente tranquilo, ponga música y busque un espacio apropiado para conectarse con su hijo y ¡jugar!

3.Pregúntese si es un buen momento para él… si su hijo tiene hambre o sueño, o muchas distracciones, probablemente no responda adecuadamente al juego.

4.A los niños pequeños les encanta repetir las actividades. No se preocupe por planear muchas actividades para un día o para la semana. Su hijo estará feliz y estimulado repitiendo por varios días el mismo juego, el mismo cuento y la misma canción. Se sentirá seguro y comprenderá que ese espacio es su momento especial.

Las actividades cotidianas son un momento perfecto para estimular a su bebé: la hora del baño, el tiempo de vestirse o hasta comer, nos dan oportunidades valiosas para hablar con nuestros hijos y crear una gran oportunidad de despertar su interés y sus sentidos. ¡Inténtelo! ¡Cada día será mejor!

Por: Melissa Arias

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