Ventajas de desarrollar hábitos y rutinas en sus niños

La estructura y las rutinas son grandes regalos para los hijos. Un ambiente predecible genera confianza y seguridad en la vida de un niño.

¿Ya vamos a casa? ¿Es tiempo de comer? ¿Puedo jugar ahora? Todas esas preguntas que hacen los niños buscan comprender una rutina en sus vidas que genere estabilidad… y qué bien se siente, hasta para nosotros como adultos, poder anticipar lo que va a ocurrir a continuación.

Muchos pediatras contribuyen a que establezcamos una rutina con nuestros hijos. En muchos casos, procuramos poner la pijama a cierta hora, lavar los dientes, cenar y “bajar las revoluciones” un rato antes de ir a la cama. Los niños saben que es hora de dormir (y algunos batallan con la idea!) cuando traemos un cuento o cuando rezamos juntos.

En la medida en que los niños van creciendo, esperan esa rutina y la valoran. Al establecer rutinas con los hijos estamos inculcando hábitos desde pequeños.

Los hábitos de sueño, higiene y alimentación son los primeros que se aprenden
en la vida y los que sentarán las bases para hábitos y rutinas en el futuro. ¿Por qué?

• La rutina ayuda a manejar la ansiedad y ayuda a anticipar “lo que viene”.

• Los hábitos desde pequeños establecen una estructura para seguir un estilo de vida “organizado”.

• Tener las expectativas claras para las actividades dentro de la rutina, le da mucha confianza y seguridad a los niños al saber qué se espera de ellos.

• Al tener una rutina, los niños aprenden a adaptarse a las normas y a respetar los límites en la familia, generando niños emocionalmente sanos.

Recoger los juguetes después de jugar, así como más adelante llevar el plato de la mesa a la pila de lavar (y lavarlo en el mejor de los casos, aunque no quede perfecto), son rutinas que van formando personitas con límites claros, que sabrán adaptarse al mundo con mayor facilidad.

Establecer límites es una contribución a la vida de nuestros hijos. Las rutinas diarias son saludables para el desarrollo emocional de los niños, y mientras más claros (y estables) sean los límites, con mayor facilidad se respetarán las normas de convivencia y, en el futuro, sus hijos se lo agradecerán.

Melissa Arias

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